Vida Pastoral

Vida Pastoral (263)

procesion nuestra senhora de la merced san franciscoArquidiócesis de Santiago de Cuba, 25 de septiembre de 2014 / Con la presencia de muchos de los familiares de presos, voluntarios de la Pastoral Penitenciaria y fieles devotos de la Virgen de la Merced, celebramos este 24 de septiembre en la comunidad de San Francisco su fiesta. A las cinco de la tarde comenzó la procesión con la bendita imagen por el patio de la iglesia cantando y rezando el rosario, en cada misterio hicimos una imploración por los presos (as), sus familias, los gobernantes y voluntarios de la Pastoral Penitenciaria, al terminar comenzó la Eucaristía presidida por monseñor Dionisio García Ibáñez y concelebrada por los sacerdotes Valentín Sanz cm y Yosbel Lazo.

En la homilía el Arzobispo recordó y resaltó la figura de María y su confianza ante las situaciones difíciles, destacó también las diferentes advocaciones de María en todas partes del mundo, aquí en Cuba tenemos a la Virgen de la Caridad, en otras ciudades la Candelaria, la Merced y así, pero es una sola Virgen María. Luego invitó a orar “puesto que para ”Dios nada es imposible” hace falta orar y pedir siempre, no para mí, sino por los hermanos que nos rodean para que se rompan todas las ataduras del mal que está entre nosotros, que nos ayude a vencer el mal que no nos deja hacer el bien, que tengamos un corazón que busque siempre el bien, que triunfe la justicia, orar mucho por los presos y sus familias, por los carceleros y sus familiares para que la Virgen también los acompañe siempre”. Finalizó la homilía pidiendo a todos los presentes repetir tres veces “Hazme Justicia Señor y defiende mi causa” (Salmo Responsorial de la Fiesta).

Al finalizar la Eucaristía el comedor de la iglesia recibió a todos para el compartir fraterno de una merienda con los grupos de familiares de presos (as) de las comunidades de Palma Soriano, El Caney, Espíritu Santo y muchos de los voluntarios de la Pastoral Penitenciaria.

Todos regresamos a nuestras casas llenos de gozo y pidiéndole a Nuestra Señora de la Merced que cubra con su manto a todos sus hijos: ¡VIRGEN DE LA MERCED!, Ruega por nosotros.

Evangelio del Día