Vida Pastoral

Vida Pastoral (204)

Martes, 22 Abril 2014 12:05

Lavatorio de Pies en el Jueves Santo

Escrito por

san franciscoArquidiócesis de Santiago de Cuba, 17 de abril de 2014 /Lavatorio de Pies en el Jueves Santo. Iglesia San Francisco En este día del Amor y el Servicio Fraterno, hemos lavado los pies a "Nuestros Amos y Señores", como le gustaba decir a San Vicente de Paúl: los ancianos y ancianas de nuestra "Casa de Abuelos San Francisco".

De los cerca de 30 que atendemos de martes a sábado, con desayuno, almuerzo y diferentes actividades como ejercicios, catequesis, juegos, etc., fueron escogidos 12 de "los más jóvenes" (que podrían regresar por la tarde al templo), para realizar este gesto simbólico que nos convoca a todos a servir a los demás, imitando a Jesús, quien vino "no a ser servido, sino a servir, dando su vida en rescate por todos" (Mc 10, 45), dejándonos el mandamiento nuevo del Amor (Jn 13, 34) y, al igual que en la Eucaristía, "hacer lo mismo que Él ha hecho" (Cfr. 1Cor 11,24.25 y Jn 13, 15).

Lunes, 21 Abril 2014 10:59

Como Cristo: rompiendo esquemas

Escrito por

IMG 20140417 195732El padre Leandro Naum  baja del presbiterio para lavar  los pies a “la mayoría”

Santa Teresita, arquidiócesis de Santiago de Cuba, 18 de abril de 2014 / Misa de Jueves Santo en Santa Teresita. Todo el mundo se apura para llegar en tiempo. Dejan la comida lista, servida para los hijos y nietos, y se encaminan hacia la parroquia. 6:30 comienza el Rosario, el coro ensaya junto a la comunidad los cantos de la celebración… Hoy es el Lavatorio de los pies, recuerdan todos. Doce hombres para que el Padre le lave los pies, piden desde el ambón. El Templo está repleto de mujeres. Desde niñas hasta nuestras queridas abuelitas, esas que siempre están ahí para lo que se necesite, para impulsar con su dulzura el trabajo de otros en la comunidad. Por fin aparecen los 12 hombres. Dejan sus bancos y van al frente, como líderes a la cabeza de decenas de mujeres que esta vez, como siempre, se conforman con andar en la retaguardia, sabiendo que las últimas para el mundo son los primeros para Dios.

Justo después de la homilía, cuando corresponde el lavatorio de los pies, cuando se supone que el sacerdote dé tan solo unos pasos  y lave a los doce hombres de la primera fila, el padre Leandro advierte: “Pero esta vez lo haremos de una forma diferente”. Pide a niñas, ancianas… en fin, a todo el que se encuentre a la orilla del pasillo que se quite los zapatos, porque este año quiere  lavar los pies a esos que representan la mayoría.

“Fue algo verdaderamente inusual porque siempre se hacía solo con varones, y en este caso fue diferente, pero creo que cambió la rutina y fue algo bueno”, “Imprevisto, no fue nada preparado, pero bueno, porque todo el mundo pudo participar”, opinaron dos de los doce que se quedaron esperando porque sus pies fueran lavados.

“Jesús se los lavó a todos. Yo no puedo lavárselos a todos  los que están ahí. Por eso escogí una representación”, dijo el P. Leandro, con solo dos años de ordenado, en una corta explicación, todo el tiempo sorprendido por la reacción que su gesto causó en la comunidad. Humilde, discreto, poco mediático, como lo calificó un amigo, sorprendido por las fotos mientras lavaba los pies y más sorprendido aún de mis preguntas al concluir la misa, solo pudo reírse a carcajadas mientras las rechazaba, como quien no tiene nada que decir, porque no ha hecho nada extraordinario.

Una verdadera representación de la mayoría, de los que son más, y se quedan de lado muchas veces por interpretaciones demasiado formales que lejos de enriquecer la celebración, se quedan en los confines de lo esperado y lo conocido. Interpretaciones que dejan al margen a los que podrían también ser protagonistas, a los que podrían sentirse inspirados con un ejemplo que llega de cerca, por ser sus pies los lavados.

“Fue como Jesús, rompiendo esquemas. Todo el mundo le puso 12 y él se fue a los bancos, buscando la mayoría”, opinó una joven, al tiempo que otro acotaba: “significando lo que somos, todos, y lo que es él: un servidor de Cristo”. “Fue algo impresionante y creo que otros deberían tomar su ejemplo, porque eso de romper esquemas, me parece que como discípulo de Jesús le va muy bien.”, dijo otra persona, profundamente impactada por el significado que el gesto perseguía.

En un momento de la Iglesia en el que el Papa Francisco, portavoz de los olvidados, reiterándonos aquello de que las normas y disposiciones deben estar en función del ser humano, comenzando por nuestras comunidades eclesiales, el P. Leandro viene a llevar hasta las últimas consecuencias el significado de un gesto tan profundo como el lavatorio de los pies, sin oponer las nuevas interpretaciones a la Tradición que durante más de un milenio ha sido roca de la Iglesia. 

Y es que, nada más cristiano o profundamente humano que mostrarse servidor de aquellas en las cuales descansa la familia cubana, la enseñanza de las nuevas generaciones,  la mayor fuerza de trabajo de nuestro país. Porque, a pesar de que Dios nos ama por igual, tanto a hombres como a mujeres, muchos todavía tenemos razón para decir: “Sufro, y les digo la verdad, cuando veo en la Iglesia o en algunas instituciones eclesiales que la mujer queda relegada a un papel de servidumbre y no de servicio” (S.S. Francisco, 12 de octubre del 2013).

Esperemos que el ejemplo del P. Leandro inspire a otros, pero que sobre todo, que el recuerdo de un Cristo que se sienta a la mesa con ellas, que les enseña los mandamientos del Padre, que entrega a la Iglesia como hija a su Madre… no se aparte de aquellos que tienen en sus manos guiar a la Iglesia, un servicio que llama siempre a ponerse en función de los demás.

P1000933Arquidiócesis de Santiago de Cuba, 16 de abril de 2104 /Esta Semana Santa he sido testigo de la celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús en las prisiones de Mujeres y de Boniato de nuestra ciudad, donde los internos que reciben asistencia religiosa de la Iglesia Católica  se sumaron a nuestras comunidades cristianas en estas celebraciones.

A  la prisión de Mujeres asistimos el martes en la mañana la Hna. Vilma Rojas hs, el padre Valentín Sanz cm y yo. Ya al llegar una de las internas que hacía labores en el jardín pidió incorporarse al grupo que atiende la Hna. Vilma. Con el texto de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Mateo vivimos la celebración; el P. Valentín explicó el símbolo de los ramos benditos, luego la lectura de la Pasión se compartió entre todas con lo que más le había impresionado a cada una y hasta el testimonio de la militar que nos acompañaba fue un regalo maravilloso. Terminamos con cantos y la alegría en los rostros de estas mujeres que nunca olvidaremos.

El miércoles alrededor de las 9 a.m. fuimos a la Prisión de Boniato junto a Mons. Dionisio García, arzobispo de Santiago de Cuba, el P. Valentín Sanz CM y una servidora. Tuvimos una celebración "concentrada" del Triduo Pascual, con sus lecturas correspondientes (y comentarios participativos). Al terminar saludamos a los internos de "Boniatico" (Máxima Seguridad), pues por su reglamento no podían asistir a la celebración colectiva. Les pudimos encontrar uno por uno, teniendo un breve intercambio con Mons. Dionisio y nosotros.

Terminamos casi a las 12 del mediodía, satisfechos de haber tenido esta experiencia tan hermosa.