Vida Pastoral

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Celebran en Sagrada Familia el 17 y 18 de enero la Jornada Juvenil Ignaciana 2015

Arquidiócesis de Santiago de Cuba, 20 de enero de 2015 / Bajo el lema Con Cristo en el corazón del mundo una treintena de jóvenes se reunió el pasado sábado 17 de enero para celebrar la Jornada Ignaciana 2015. Este fue el primer encuentro del año nuevo luego de que en el 2014 más jóvenes se acercaron a la experiencia ignaciana y participaran de sus programas y espacios (campamentos, FIJA, Ejercicios Espirituales, Festival Ignaciano). El año pasado además el equipo de coordinación de la PJI (Pastoral Juvenil Ignaciana) sufrió reestructuraciones y quedó conformado por miembros nuevos casi en su totalidad, y Orgiel Sanzo, maestrillo jesuita, asesor de la PJI, estuvo muy presente impregnando de otra dinámica al grupo ignaciano.

Pero, para entender bien todo lo que estos muchachos hicieron durante el día sería bueno aclarar qué son las Jornadas Ignacianas y qué las distingue de los otros espacios de la PJI. Las jornadas ignacianas son espacios de encuentro, formación y celebración de jóvenes de una misma región del país que han participado en algunos de los proyectos de la Pastoral Juvenil Ignaciana o están interesados en acercarse a ella. En principio es un espacio abierto para jóvenes de 17 a 30 años (aunque siempre caben en ella algunos cola´os), que han concluido el preuniversitario o su equivalente.

El objetivo de esta jornada 2015 Con Cristo en el corazón del mundo fue fortalecer nuestra identidad como seguidores de Cristo, mirar el mundo desde su mirada además de ayudar a la animación no solo del grupo de Santiago, con años de constituido, sino de otros grupos ignacianos que van surgiendo a lo largo del país. Este último objetivo estuvo muy presente y se materializó en la presencia de dos miembros del pequeño grupo ignaciano de Guantánamo que está apenas dando sus primeros pasos. El equipo Nacional de la PJI propone una estructura para la jornada que es adaptada por cada grupo según sus necesidades y realidades.

Los puntos fuertes distintivos de esta jornada fueron, además del intercambio y la oración personal, tres temas que pretendieron mirar la realidad de Cristo. El primero de ellos fue El contexto histórico de Jesús. Durante el mismo los tres grupos en los que los muchachos quedaron divididos expusieron ante el resto un resumen de: la vida religiosa, las instituciones políticas y las características sociales del pueblo de Israel en la época de Jesús. Este primer momento fue importante en la medida en que  ayudó a ubicar la vida de Jesús en el contexto en que se desarrolló, punto clave para entender con mayor profundidad el alcance de sus enseñanzas y de la influencia de su predicación en la sociedad de su época.

El segundo tema, a cargo del sacerdote vasco P. Jon, presente en La Sagrada Familia en su tercera aprobación, fue Jesús anuncia el Reino de Dios. Qué es el Reino de Dios, cómo y en qué claves Jesús lo anunció… son solo algunas de las interrogantes que fueron respondidas.

El tercero y último de los temas, Pasión, muerte y resurrección: consecuencias de la vida de Jesús, nos acercó desde una mirada diferente al evangelio de Juan, con una profundidad lingüística y filosófica que se hizo atractiva debido al humor y la cercanía del conferencista, que esta vez fue el sacerdote brasileño  P. Rogelio.

La animación, a cargo de Claudia M. Yaumner y de Jennifer Bergues fue responsable de que los participantes lo mismo reflexionaran sobre las personas que los acercan al Reino de Dios que jugaran a barrer arroz con trapeadores o a sostener con la boca una cuchara con un huevo. El sábado fue intenso, pero valió la pena.

Al otro día, el domingo 18, desde bien temprano los jóvenes salieron de la parada frente al Hospital Materno para ir rumbo al Cayo. Allí, la Eucaristía, fin de las Jornadas esta vez en la capilla de San Rafael, y luego el agradable paseo en la lanchita.

La  Jornada Juvenil Ignaciana dejó un buen sabor en sus participantes, que después de los dos días de aprendizaje, intercambio y disfrute, se fueron a casa seguros de que la única manera de poner a Cristo en el corazón del mundo es siendo ellos mismos ejemplos de Él.  

Evangelio del Día