Vida Pastoral

Vida Pastoral (496)

Jueves, 19 Mayo 2016 10:04

Y entonces se hizo la LUZ…

Escrito por

GasbareIglesia en Marcha

Boletín Arquidiócesis de Santiago de Cuba

Año XXVI No. 193, Marzo-Abril de 2016

Cuando me hablaron por primera vez de un proyecto para iluminar la fachada de la Catedral realmente no imaginaba que sería lo que después se ha estado disfrutando durante las últimas cinco semanas.  Ahora dispuesta a conversar con el autor de esta maravilla, el Sr. Gaspare Di Caro, para Iglesia en Marcha, lo primero que viene a mi memoria es el día, o más exactamente la noche, de su primer viaje a Santiago de Cuba procedente de Paris, cuando fue el último en salir de los trámites aduanales.

Poco tiempo fue necesario para caer en cuenta de que resultaba muy fácil conversar con este hombre que a primera vista se le percibe ágil e inquieto, pero también seguro de lo que hace y de lo que quiere, aunque a veces cueste trabajo descubrir si está hablando en italiano, francés o portugués.  

Iglesia en Marcha: Cuéntanos,  ¿Quién es Gaspare di Caro?

Gaspare Di Caro: Soy nacido en Francia, en Antibes, de padres de origen siciliano, también nacidos en el extranjero. He estudiado y vivido en Niza, Francia, ciudad de cielos claros y azules brillantes, lo que sin duda me hizo ver la importancia de la luz en la definición del espacio, para  mejorarlo. Tengo una formación cinematográfica, literaria y plástica. Estuve cerca de Mauro Bolognini, Federico Fellini, y trabajé con Ettore Scola. Hice documentales con Italo Calvino y Eugene Ionesco. 

Después de Francia, he viajado por todo el mundo, llegué a Brasilia, para compenetrarme con la "arquitectura minimalista de Oscar Niemeyer.

I.M.: ¿Cómo definirías lo que haces?

Gaspare: La luminografía es mi lenguaje, es una forma de transfigurar la arquitectura. En mi caso utilizo la luz como catalizador, así como otros artistas se valen del agua o el óleo. Mi estilo personal, lo he dicho en otras ocasiones, es que yo pongo la luz, la corto, la modelo y la coloco donde sea preciso. Se trata de sobreponer la luz sobre la luz, a eso se le llama luminografía.

No soy un iluminador, soy un luminógrafo. El iluminador pone las luces, el luminógrafo maneja la luz para proyectar su arte y sobreponerlo en un punto exacto de la arquitectura. Para mi trabajo utilizo la cámara oscura, como hicieron en su momento los grandes maestros del Renacimiento, Caravaggio y Leonardo da Vinci; y me valgo además de una linterna mágica modernizada con proyector de bajo consumo. La cámara oscura me viene de mi formación como fotógrafo y me sirve de pauta para dibujar sobre ella.

I.M.Por lo que puede observarse a simple vista, en tu trabajo convergen varios componentes como el arte, la tecnología, y algo más. ¿Cómo funciona esa especie de mixtura tan particular?

Gaspare: La luminografía es la unión de dos antiguas técnicas: por un lado,  la pintura a mano y por el otro la cámara oscura. La antigua cámara fotográfica, me permite hacer cálculos de distancia y llevar a una sola dimensión el volumen tridimensional.

Así nace el dibujo, luego se va a la labor creativa a través de los colores. Los colores que utilizo son tonalidades de amarillo, verde, azul turquesa de Caltagirone o Palermo. Estos son mis colores, los colores de Sicilia. La luminografia permite hacer evidente lo que no vemos. No está destinada a hacer algo hermoso, que es un concepto subjetivo, sino más bien que la obra de arte sea obvia o evidente, haciendo hincapié en las particularidades y el trabajo que los artistas han concebido. 

I.M.: ¿Cómo comenzaste a hacer este trabajo?

Gaspare: Yo diría que este trabajo es consecuencia de mi mundo. Eso significa que estoy siempre en movimiento. Pienso que mi formación mental comenzó en la ciudad de Niza. Soy italiano, de Sicilia, pero crecí en esta ciudad francesa que tiene gran tradición artística. Es un lugar muy particular porque estamos abiertos al mar, el viento va siempre en la misma dirección, no cambia. Al sur tenemos un mar espléndido. Es difícil salir de Niza, allí te hallas en esa dualidad de querer quedarte o salir a recorrer el mundo. En mi caso siempre quise viajar, lo hice cuando consideré que tenía más ventajas. Niza es mi lugar de partida y de llegada, así lo he definido siempre. Mi particular concepto de crear y de vivir, también de pensar, es la llamada escuela de Niza, que resulta interesante porque no tiene maestro; es una forma de pensar y de crear, dentro de la cual cada artista tiene su territorio.

Me considero un artista visual. Comencé con la fotografía, después trabajé en el cine. La fotografía la trabajé de manera profesional. Estoy muy influido por las obras de James Turrell. Mi trabajo artístico de performance está más relacionado con el pensamiento o el concepto de otro gran artista, Yves Klein. Esta secuencia: pintura, fotografía y luz me llevó a la luminografía. Siempre me sentí atraído por la luz, recuerdo que de pequeño brincaba como una sombra chinesca y que mi primera representación la hice con velas.

I.M.: Has iluminado muchos lugares del mundo, de manera particular me impresionó mucho ver la foto del emblemático Cristo Redentor, de Río de Janeiro en la Navidad 2015.  Ahora hemos podido contemplar aquí  en nuestra querida Catedral, el resultado de un trabajo muy minucioso.  ¿Qué es lo que te resulta más desafiante o difícil cuando te propones un proyecto de este tipo?

Gaspare: Para mí lo más desafiante es encontrar el punto “perfecto” para colocar mis proyectores.  La luminografía es una historia que tiene tres personajes: Un proyector, un edificio y un público.  Este último siempre está en movimiento, entonces es preciso tener eso en cuenta.  Proyectar desde un punto no quiere decir que se puede hacer desde cualquier perspectiva o que toda perspectiva es buena. Siempre es necesario tener un compromiso (tener en cuenta) con los tres personajes que se entrecruzan en un punto único.  Entonces, lo más desafiante es encontrar ese punto único. 

I.M.: De Santiago de Cuba, durante todas estas noches iluminando la Catedral, en el mismo corazón de la ciudad, ¿Hay algo que te haya llamado la atención? ¿Cómo sientes a la gente que pasa y mira tu trabajo?

Gaspare: En el caso de la luminografía para la Catedral yo sabía que lo haría desde un lugar altamente simbólico con una gran carga en la historia de Cuba. Aprovecho la oportunidad de saludar y agradecer a las autoridades por haber dado la autorización para instalar mi proyector en ese lugar.

Lo que más ha llamado mi atención es la calidad cultural e intelectual que se aprecia en el santiaguero. Los santiagueros tienen una forma de escrutar lo que miran. Sacan fotos, también se quedan sentados en el parque mirando la Catedral. Mira, comprendí que las personas entendían rápidamente lo que yo proyectaba sin que tuviera que explicarlo. De esta constatación, me surgió la idea de que podría crear en Santiago la oficina de luminografía que tanto he soñado. Me he apasionado por Santiago de Cuba, la considero la primera ciudad del nuevo mundo.

Para todos ha sido una experiencia increíble el deleitarse ante la vista de nuestra querida Catedral pintada de vivos colores y asombrosas imágenes; pero además, fue muy emocionante sentir el calor de la gente que iba solo por ver “cómo la van a iluminar ahora”.  No pocas veces el solo  hecho de apagar las luces del parque generaba aplausos y vítores entre los que allí se encontraban. Sabían que pronto se haría “el milagro” y la luz nos regalaría un magnífico espectáculo para nuestros sentidos. 

El hacedor de este milagro disfrutó a plenitud su trabajo, aun en medio de los contratiempos surgidos, también disfrutó mucho la ciudad, sus bellezas naturales y sobre todo a su pueblo, por eso desde aquí no podemos dejar de decirle: ¡Gracias! Y eso no a título personal, o como parte de esta publicación, sino y sobre todo en nombre de los nacidos en esta hermosa ciudad que recibimos su obra y su entrega como un magnífico y oportuno regalo. 

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